Revista Swing Latino

El 20 de octubre de 1977 se publicó en Venezuela la primera revista Swing Latino

Sus creadores fueron los periodistas Ángel Méndez, Diógenes Carrillo, y el fotógrafo Fernando Sánchez “Fersán”, contando entre sus redactores a César Miguel Rondón y Aquilino José Mata. En total publicaron 21 números hasta 1980. Para 1994 Méndez y su combo hacen un intento por volverla a publicar, llegando apenas a editar dos números pero los tiempos ya no eran los mismos.

Aquí mostramos las portadas de esas 21 revistas, click en la imagen para ampliar.


En 2017 conversamos con Ángel Méndez, su Director y Co-Fundador, y Fernándo "Fersán" Sánchez, Fotógrafo y también Co-Fundador. Entrevista abajo de las portadas.

 

 

# 1 (Octubre 1977)

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Claro que puede tomar estas imágenes no olvidando citar la fuente.

Revistas de la colección de Gastón Arana.



En 2017 conversamos con Ángel Méndez, su Director y Co-Fundador, y Fernando "Fersán" Sánchez, Fotógrafo y también Co-Fundador.

Fernando y Ángel, ¿cómo surgió el nombre de la revista?

Fernando (FS): Pensamos en “Swing”, el swing de la pelota (béisbol), un movimiento rápido, y “Latino” por razones obvias, y así comenzamos a desarrollar la idea. Con una portada con Rubén Blades dimos comienzo a la revista.

En muchas fotos se ven los artistas en la oficina de ustedes, ¿Dónde era eso, cómo llegaban hasta ahí?

Ángel (AM): Los artistas internacionales ya sabían de Swing Latino. Recuerda que éramos los únicos en el ambiente y Venezuela destacaba como la primera en Salsa. Nada, los músicos iban a visitarnos, los llevaban sus representantes o ellos mismos se presentaban para que los entrevistáramos. Se peleaban la portada porque recuerda que circulaba en otros países.

FS: La oficina quedaba de Mijares a Santa Capilla.

Una gran experiencia entonces estar trabajando dentro de la música que les gusta, conocer a la élite salsera y además ganarse unos reales…

FS: Tuvimos oportunidad de conocer muchas personas ligadas a la música latina en países como Santo Domingo, Puerto Rico, México… fue una satisfacción de recibir el afecto de parte de mucha gente por la revista, recibíamos también cartas de Perú. Y no solamente salían puros cantantes de Salsa, le hicimos un trabajo a Nancy Ramos y otras personas que no interpretaban Salsa.

¿Por qué se acaba la revista?

FS: Por no tener recursos económicos, teníamos que pagar el número en imprenta para poder salir si no… hubo momentos en que trabajamos con las uñas. Teníamos cuatro o cinco clientes que eran fijos, pagaban puntualmente, Oscar D’ León y también la Dimensión Latina quienes siempre pautaban la contraportada, la portada siempre estaba dedicada a un vocalista. Tuvimos también de patrocinante al sello Palacio de la Música que era fuerte porque tenía muchos artistas. Hicimos un intercambio con una emisora de Puerto Rico, nosotros le dábamos publicidad y ellos nos difundían, con eso se dio a conocer la revista allá. Luego que íbamos conociendo artistas nos comentaban que la leían. Había un público que nos llamaba mucho a la oficina preguntando “¿qué pasó con el próximo número?” y tal, y nosotros “no tenemos dinero”, pero había que cumplir como fuera.

Fernando, has contado varias veces que querías darle otro enfoque a las fotos que hacías en la revista…

De esos 35 años de carrera que hoy tengo, casi 20 he estado cubriendo sucesos en prensa. Depende del ángulo que le des, ahora la ley obliga a que hagas un trabajo que trasmitas una escena y que el lector no se sienta afectado. Fue una etapa del amarillismo en los periódicos, algún editor lo pedía, pero llegó el momento que llegó Fania a Venezuela al Nuevo Circo y yo trabajaba en la agencia de noticias UPI, deseaba que me mandaran pero no me tocó, pero me fui por mi cuenta, con una cámara no muy moderna, me pegué a la tarima, el coso estaba full, cuando sale Johnny Pacheco y marca, suena la orquesta y me quedé paralizado, cuando vi ese poco de señores al frente de mí, “¡esta es mi música…!” me dije, “¿qué hago yo aquí vale?” “tienes que hacer fotos de esto”, estaba cerquita y ese momento me alimentó para captar imágenes de orquestas y vocalistas. Desde los 12 años me gustaba la música latina, yo soy de San Agustín del Sur y allí se escuchaba y se escucha mucha música. Después descubrí que cada vez que captaba una imagen de un artista tocando o cantando vi el momento jocoso, la risa, me dije que de esta forma le llevaré al lector los momentos de simpatía, de armonía. Eso fue lo que mas me motivó a hacer este tipo de trabajo.

Como la portada con los artistas vestidos de San Nicolás, número 3, fin de año ’77, la número 13 del ’78, y la número 21 del ’79…

Le dije a Ángel Méndez para buscar un personaje y vestirlo de San Nicolás para que la portada quedara más ajustada al momento navideño, y la hicimos con Oscar D’ León, Víctor Cuica, Ray Pérez de Los Dementes, el Sonero Clásico.

Izzy Sanabria sostiene que la palabra Salsa la puso él y que su revista fue lanzada primero que la de ustedes…

FS: Nosotros tuvimos un impasse con él, en principio cuando el primero o segundo número de la revista le propusimos hacer un intercambio y casi nos hizo un desaire, nos minimizó la revista, nos dijo que no estaba muy interesado. Pero cuando la revista comenzó a pegar en Nueva York y Puerto Rico, hubo un concierto en El Poliedro donde le hice una foto a “El Conde” (Rodríguez) desde arriba, a él (Izzy) le interesó ese material pero yo estaba reconcomiado y le dije que no.

¿Cómo sale la revista de Venezuela, quién la distribuye?

AM: En Puerto Rico teníamos a un  representante, un distribuidor que mensualmente después del tercer mes nos enviaba un cheque por la distribución. Nosotros no teníamos cómo comprobarlo, así que confiábamos de buena fe. En cuanto a los avisos, nos representó al principio un cubano boricua y más tarde Bobby Valentín. En Puerto Rico distribuíamos 3 mil revistas. A Nueva York llegaba gratis, se la mandábamos a Ralph Mercado, unas 50 revistas que él se encargaba de distribuir entre los músicos. Ralph nos pagaba con avisos. Intentamos circular en Colombia con Larry Landa y la gente de una cadena de radio. Allí enviamos unas 100 revistas. Perú nos copió, pero no pudieron hacer nada. En México también nos la pidieron pero el asunto real es que no teníamos una buena maquinaria exportadora. Recuerda que Fernando y yo éramos los que hacíamos de todo. La gran “maquinaria del Swing” en realidad éramos dos personas.  También llego a Cuba y Miami.

 ¿No conversaron con Fania para distribuirla?

FS: No era fácil. Tuvimos tentados de platearle un proyecto a Ralphy Mercado pero tampoco era tan fácil ir de Caracas a Nueva York a cada rato a pesar de que los pasajes eran muy económicos. Imprimir la revista nos costaba como 20 mil bolívares, en aquel momento.

¿Cómo surgió la idea de realizar las “Descargas de los barrios”?

FS: De Ángel Méndez, el percusionista Pedro Viloria, y yo, Coco Ortega estuvo en ese movimiento también. Nosotros asomamos la idea y ellos buscaron los barrios. Hicimos el primero en La Silsa, otro en La Guaira, y en Los Caobos. Tocó José Mangual Jr., Eddie Montalvo, y la Orquesta de Héctor Lavoe sin él.

AM: En realidad el creador de esta idea fue Pedro Viloria. Nosotros lo apoyamos en todo momento. Fue tremendo movimiento y la difusión a todos los niveles fue porque aprovechamos a Harry D’ Aguiar, Montalvo y Mangual que estaban por estos lados y nos los llevamos para Propatria. Después vino “Perico” Ortíz y también lo metimos. Tito Gómez  y Carlitos “El Grande” también participaron en una de Propatria. Fue una gran idea, apoyada por los músicos del momento.

¿Y realizar otros espectáculos como tal vez un "Festival Swing Latino"?

AM: Recuerda que éramos sólo dos las cabezas del Swing. Fernando y yo no podíamos hacer todo, no teníamos tiempo para tanto. Tal vez Pedro Viloria, quien nos ayudaba, pudo haberlo hecho, al final le fue bien con su “Salsa de los Barrios”. Ya te conté que Tabaco quería hacer un festival para donar todo lo recaudado a la revista, pero al final no hubo apoyo. Los músicos no entendieron que nosotros éramos los únicos que les apoyaban. Hoy, a cada rato, nos preguntan cuándo vamos a salir.

¿Fue decepcionante descubrir otras caras de los artistas, por ejemplo los vicios, etc.?

FS: Para nosotros sí, porque efectivamente en oportunidades llegamos a ver cosas que para nosotros era muy difícil y teníamos que retirarnos. Más de una vez tuvimos que decir “ustedes están en lo suyo, nosotros estamos trabajando y tenemos una gran responsabilidad con el lector, pero no hay problema nos retiramos”.

AM: En lo absoluto. Nosotros sabíamos que los cantantes andan en sus correrías, pero precisamente, por eso ellos respetaban a Swing Latino, porque nosotros sólo mirábamos su profesionalismo. Alabábamos su salida en escena y si lo hacían mal, pues los criticábamos. Con nosotros no hubo otras caras, quizás porque en realidad logramos aparearnos con ellos, fuimos uno más de ellos y ellos así lo sentían.

¿Se parecen los salseros de hoy a aquellos de los 70s que ustedes conocieron muy de cerca?

FS: Pienso que sí, porque el salsero de esa época vivía más la salsa ¿verdad?, estaba más compenetrado con ese movimiento. Ahorita la salsa no la critico ni subestimo… es otro estilo. Lo que pasa es que han pasado muchos años y creo que el vicio siempre está ahí.

AM: Siempre son lo mismo. La diferencia estriba en que los que conocimos eran una especie de cofradía, todos tratando de sobresalir. Ellos se sabían los mejores, los de hoy intentan ser los mejores. El caso es que, hasta ahora, son pocos los que pueden ponerse los zapatos de Pete Conde, Lavoe o Frankie Ruiz, para nombrar unos pocos. En Venezuela, por ejemplo, hay salseros muy, pero muy buenos.

¿Cómo fue el momento del cierre?¿Qué hicieron, quién apagó la luz, quiénes estaban, cómo estuvo el ambiente?

AM: El día que íbamos a cerrar la revista hablamos con la gente que estaba con nosotros. Esperamos que llegara lo de Puerto Rico y en general, recogimos el dinero que había, le cancelamos a los muchachos, es decir, la secretaria, Coco Ortega que era montador, a “Tromboncito” que era como nuestro office boy. Lo que ellos no sabían es que la noche anterior, día en que fue coronada la Sayalero como Miss Mundo, esa noche había cohetes y la gente estaba como loca en la calle festejando, Fernando y yo estábamos en “Las Cuartetas”, hoy “Triana Tropical”, tomando cervezas y llorando como unos pendejos. Esa noche le hice entender a Fernando que teníamos que cerrar la revista porque si lanzábamos un solo ejemplar más nos íbamos a endeudar. Nosotros no le quedamos debiendo a nadie, pero mucha gente sí que nos quedó debiendo. Ese fue el final. Te cuento que Tabaco quería hacer un festival para recaudar fondos y ayudar a que no cerráramos. Fue el único que nos apoyó. Oscar, que nos debía, nos canceló un mes después. Siempre cumplió y siempre cumplimos con él. Fernando quedó fijo en  Panorama, si mal no recuerdo, y yo proseguí mi carrera como reportero en Radio Rumbos.

FS: Un momento triste después de dos años en ese mundo en el que aprendimos y vimos muchas cosas que no se podían publicar por lo fuerte. Pero fue una experiencia muy bonita, cultivamos muchas amistades valiosas. Para nosotros conocer a Ismael Rivera, conocer a Miguelito Cuní, a Rubén Blades y conversar con ellos… había un motivo, ellos querían declarar y salir en esa revista.

A pesar de que el asunto mediático en aquellos años no eran tan marcado como hoy lo que se llama "el cuarto poder", los artistas con todo y sus loqueras se interesaban por salir en este caso en una revista...

AM: ¡Nosotros éramos poder en la Salsa! Los músicos se peleaban por salir en portada. Te cuento que, por ejemplo, Justo Betancourt grabó a Dimas Pedroza con la Borincuba porque nosotros se lo pedimos de favor, él nos pidió otro favor y era salir en la portada. Oscar no quería salir en portada si no era él solo, y así por el estilo. “El Gallo” Rojas, por ejemplo, dice tener una deuda eterna con nosotros porque fuimos quienes le dimos promoción cuando se rompió la Borincuba, que eso ocurrió aquí en Venezuela.

FS: Las veces que vino Ismael Rivera, siempre lo buscábamos para que nos contara algo, siempre tenía algo que contar para incluirlo en la revista. En una de esas oportunidades me dijo: “te voy a traer un Cristo negro de Porto Bello”. El Cristo Negro de Porto Bello es un Cristo de Panamá. Él decía que todos los septiembre donde él estuviese renunciaba a todo y se iba a cargar su Cristo negro de Porto Bello porque ése fue el Cristo que le salvó la vida. Era una promesa. Al final, Ismael se murió y me quedé esperando el Cristo Negro de Porto Bello.